Facebook y Google amenazan con una nueva guerra contra los medios en Australia

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Australia pretende que Google y Facebook paguen a los medios de comunicación si quieren usar su contenido. El Gobierno debate desde hace meses una ley para obligar a las dos grandes plataformas a negociar con los editores un precio por sus contenidos. En los últimos días, Google primero y Facebook después, han amenazado con suprimir toda noticia de sus servicios, tanto australiana como internacional, si el Gobierno insiste en ir adelante.

Este nuevo frente australiano emerge de la vieja guerra entre medios y plataformas. Los primeros insisten en que parte de su crisis actual se debe a la conquista casi total del pastel publicitario en Internet de Google y Facebook. Las plataformas responden que sus servicios llevan millones de usuarios a las páginas de las webs, que luego monetizan con publicidad o suscripciones. En un post de Facebook de este martes, la compañía dice que entre enero y mayo de 2020 mandó 2.300 millones de clics a webs de medios australianos. Esos usuarios supusieron 123 millones de euros de ingresos, siempre según Facebook.

“Sería muy desafortunado porque castiga a los usuarios y perjudica al periodismo”, dice a EL PAÍS por teléfono Jesper Doub, director de Acuerdos con Medios para Europa de Facebook. “Queremos periodismo en la plataforma no porque sea importante comercialmente y ganemos dinero con él, sino porque es importante para los usuarios, los debates y la democracia. Debemos encontrar una solución que nos evite hacer esto”, añade.

Según el proyecto australiano, el precio a pagar no dependería solo de la capacidad de negociación de cada medio con Google o Facebook, sino que iría a un arbitraje externo si no hubiera acuerdo. Las cantidades de dinero a pagar sentarían un precedente duro para las compañías.

España es uno de los grandes precedentes en este conflicto. En 2014, Google decidió cerrar Google News antes que pagar a los medios. En Australia la medida que se plantea tendría más consecuencias: “La ley propuesta está escrita de un modo muy amplio”, dice Google en uno de sus posts oponiéndose al texto. Según la compañía esto incluiría medios extranjeros y webs que no son propiamente de medios pero sí webs informativas. “Eso significa que deberíamos realizar una supresión masiva de contenido global para que los australianos no lo vieran”, añaden. La medida también afectaría a YouTube. Doub, de Facebook, cree lo mismo: “Yo entiendo que no nos permitirían ningún tipo de contenido informativo en Facebook ni Instagram, incluido prensa internacional”, dice. Los australianos podrían seguir visitando páginas webs extranjeras, pero ya no podrían buscar artículos concretos ni vídeos en Google ni comentarlos en Facebook. El órdago es extraordinario”.

Desde Australia no saben bien en qué quedará este desafío. “En realidad es una guerra de poderes entre las grandes tecnológicas y los medios tradicionales”, dice Jacqueline Park, investigadora en innovación de periodismo en la Universidad de la Tecnología en Sidney (Australia). “Y los medios tradicionales (sobre todo News Corp, de Rupert Murdoch) tienen al gobierno con ellos, mientras que Google intenta movilizar a sus usuarios en contra de la nueva ley. Es imposible adivinar el resultado ahora”, añade.

Otros países han lanzado retos similares para acabar negociando acuerdos favorables con las grandes tecnológicas. “Tienen intereses complementarios: los medios necesitan a las plataformas como gestores de tráfico que luego monetizan y el contenido informativo es importante para las plataformas. La propuesta de ley podría allanar el espacio para un pacto entre todos”, dice Pepe Cerezo, director de Evoca Media.

Facebook, de momento, ya ha preparado sus términos de servicio para que el 1 de octubre pueda bloquear contenido de su plataforma para evitar consecuencias legales. Este lunes mandó un mensaje a sus usuarios donde les advertía de que “podemos retirar o restringir acceso a tu contenido, servicios o información si determinamos que hacerlo es razonablemente necesario para evitar o mitigar impactos legales o regulatorios adversos para Facebook”. El lenguaje está pensado para Australia, pero son condiciones globales.

El ambiente es distinto respecto a 2014, cuando Google News abandonó España. Ahora las grandes tecnológicas han pasado por una etapa llena de polémicas y críticas, que han acabado de momento con su comparecencia en el comité antimonopolio del Congreso de Estados Unidos en julio. Facebook, por ejemplo, ha optado por dar un papel especial a los medios -y más dinero- con una pestaña nueva para news en su página.

El proyecto de momento está en marcha en Estados Unidos y supone ingresos extra para unos 200 editores. “Las negociaciones son individuales con cada uno y ellos deciden qué contenido quieren compartir gratis, con acceso libre a una historia durante una semana”, dice Doub. Según la profundidad del acuerdo, Facebook paga una cantidad que no revela, aunque supone “una inversión de millones de dólares en el mercado estadounidense”. Facebook News llegará pronto a Alemania, Reino Unido y Francia. España debería ser uno de los siguientes países, según Doub, pero no está claro que lo sea ni cuándo.

Google, además de acuerdos puntuales con medios para proyectos específicos, ha optado por proponer a los medios comprarles historias específicas. De momento, el proyecto está en marcha en Brasil, Alemania y Australia, países donde más quejas ha habido sobre el presunto aprovechamiento del contenido de los medios por parte de las plataformas.

“Facebook paga a los medios por reputación, no porque le interesen las noticias”, dice David González, fundador de reddeperiodistas.com. “Las noticias solo representan el 2-3% de su contenido, según el propio Zuckerberg. No hubiera cambiado el algoritmo en 2017 para quitarles valor si fueran tan importantes”, añade.

La propuesta australiana incluye la exigencia de que Google revele cambios en el algoritmo a los medios 28 días antes que al resto, lo que daría a los medios una ventaja extraordinaria en los resultados de las búsquedas. También piden información sobre los usuarios que interactúan con sus webs. “Eso deslegitima a la ley porque da una ventaja competitiva a los medios respecto al resto de Internet”, dice González.